Información para ella

El rol de ella

Frecuentemente, los problemas de disfunción eréctil (DE) son considerados como un tema que compete de manera exclusiva a los hombres. Sin embargo, se ha demostrado que este problema afecta la sexualidad y las relaciones de pareja.7, 11, 12, 13

Pocos saben que la mujer refuerza su seguridad cuando su pareja no presenta dificultades en la erección cada vez que se requiere para un encuentro sexual y que, cuando se presenta un problema de DE y la comunicación con su pareja no es la adecuada, rondarán por su mente los “fantasmas” que podrían afectar la relación de pareja.

Ante una situación de este tipo, las mujeres se hacen las siguientes preguntas:
• ¿Es por mi culpa?
• ¿Soy poco atractiva y por eso no se excita?
• ¿Habrá otra persona?
• ¿Habré estado demasiado centrada en los hijos o en el trabajo?

Todas esas dudas van generando un alto nivel de frustración en la mujer y cuestionándole su relación de pareja. Muchas mujeres se sienten culpables porque creen que ya no son capaces de estimular o excitar a sus compañeros, se sienten rechazadas, deprimidas, con temor a la infidelidad y enorme insatisfacción. Todos estos pensamientos son muy destructivos porque generan frustración, malestar y baja autoestima. La situación se agrava cuando el hombre no expresa a su pareja cómo se siente, lo cual puede generar resentimientos capaces de acabar con la relación.

Cuando el hombre nota que empieza a tener problemas de erección, no busca ayuda de inmediato. Se estima que puede pasar un promedio de 6 meses después de las primeras manifestaciones de disfunción, debido a que en un principio niega tener problemas; además, teme mostrarse débil. Para el hombre, pedir ayuda significa reconocer que su imagen de hombre se resquebraja. Es por ello que, muy frecuentemente, las mujeres son las que abren el canal de comunicación sobre la disfunción eréctil y buscan ayuda profesional.

Es de vital importancia que la mujer pueda obtener información sobre la DE, y pueda entender que la erección es una respuesta que no depende de la voluntad de los hombres ni del atractivo físico. Las causas de la DE son diversas y ni el hombre ni la mujer son responsables de ello. El conocimiento es poder, y cuando la mujer conoce lo que es la DE y que su pareja sufre por esta causa, asume una posición distinta. A partir de que ella se involucra para ayudar a su pareja y conoce los posibles tratamientos, entenderá que el hombre necesita de su participación en el juego erótico para que el pene alcance la firmeza necesaria para poder tener una relación sexual. De igual manera, le queda claro que los tratamientos no resolverán todos los problemas que como pareja se acarrean y, muy probablemente, alentará su autoestima y volverá a sentirse atraída, deseada, amada, renovará su seguridad porque excita a su hombre gracias a sus habilidades eróticas y, nuevamente, se sentirá cuidada, protegida y satisfecha.7, 11, 12, 13